Hablar sin destruir
Desarrollo del punto del día:
Una olla olvidada en el fuego termina derramándose. Las palabras dichas en pleno enojo también pueden dejar una suciedad difícil de limpiar. La verdad puede decirse de una manera que edifique. No deje esta enseñanza solamente en palabras: Transforme “tú nunca me ayudas” en una petición específica, respetuosa y medible. Actúe con cuidado para no caer en esto: sarcasmo, desprecio, insultos y correcciones públicas.
Preguntas para escribir en la agenda:
- Recuerde una ocasión reciente relacionada con «hablar sin destruir». ¿Qué hizo bien y qué necesita cambiar? Escríbalo.
- ¿Por qué debe evitar «sarcasmo, desprecio, insultos y correcciones públicas»? Escriba una decisión sencilla que tomará hoy.
Conclusión:
La verdad puede ser firme sin convertirse en una herida.
Oración:
Pon guarda a mi boca, Señor. Dame una voz firme, tranquila y limpia. Amén.