Reflexiona sobre cómo este mes ha cambiado tu perspectiva sobre tu propósito en esta etapa de vida
Tito 2:3-5 muestra que la madurez espiritual no es una etapa de retiro, sino una oportunidad para servir, enseñar y dejar un legado de fe a quienes vienen detrás.
Salmo 71:18 — “Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a la posteridad, y tu potencia a todos los que han de venir.”
Tal vez antes pensabas más en lo que ya habías vivido; ahora puedes mirar también hacia lo que todavía puedes sembrar en otras mujeres.
Salmo 92:14 — “Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes.”
Dios puede usar tus años, tus experiencias, tus aciertos, tus errores corregidos y tu conocimiento de la Palabra para fortalecer a otras.
2 Timoteo 2:2 — “Lo que has oído de mí… esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.”
Reflexión personal:
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¿Cómo ha cambiado mi visión de esta etapa de mi vida?
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¿Qué experiencias puedo transformar en sabiduría útil para otras mujeres?
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¿A quién puedo ayudar a crecer en fidelidad al Señor?
Para meditar:
Tu propósito no disminuye con los años. Puede hacerse más profundo: seguir creciendo, seguir dando fruto y ayudar a otras a caminar fielmente con Dios.