Identifica si hay otra anciana con quien puedas colaborar en este ministerio de enseñanza
El modelo de Tito 2 no tiene por qué vivirse en aislamiento. Puede ser muy valioso servir junto a otra mujer madura, fiel y prudente, que comparta el deseo de enseñar lo bueno y acompañar a las más jóvenes.
Eclesiastés 4:9-10 — “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero…”
Trabajar juntas permite complementar fortalezas, compartir cargas y cuidarse mutuamente.
Proverbios 27:17 — “Hierro con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo.”
También vemos este principio de colaboración en el servicio cristiano:
Filipenses 4:3 — Pablo menciona a mujeres que “combatieron juntamente conmigo en el evangelio”.
Ejercicio práctico:
Piensa en una mujer madura de la congregación que sea fiel a la Palabra, prudente y de buen testimonio. Considera hablar con ella acerca de cómo podrían servir juntas, respetando siempre el orden y las necesidades de la congregación.
1 Corintios 3:9 — “Porque nosotros somos colaboradores de Dios…”
Para meditar:
¿Hay otra mujer piadosa con quien pueda unir esfuerzos para enseñar, animar y acompañar mejor a las más jóvenes?