Discernir oportunidades para un servicio más formal
Después de aprender, acompañar y enseñar de manera personal, quizá puedas considerar si existen oportunidades para servir de una forma más organizada: una clase de mujeres, un pequeño grupo de estudio o un espacio de acompañamiento espiritual.
Tito 2:3-5 — Las mujeres mayores deben ser “maestras del bien” y enseñar a las mujeres jóvenes.
No se trata simplemente de ocupar un lugar visible, sino de reconocer si tienes la madurez, preparación y disposición para servir a otras.
1 Pedro 4:10 — “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”
También es importante reconocer que enseñar implica responsabilidad:
Santiago 3:1 — “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.”
Por eso, antes de asumir una responsabilidad mayor, examina tus motivaciones, tu conocimiento de la Palabra y tu ejemplo de vida.
Colosenses 3:16 — “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría…”
Reflexión personal:
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¿Tengo deseo genuino de servir y no simplemente de ser reconocida?
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¿Estoy creciendo en conocimiento bíblico y buen ejemplo?
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¿Existen mujeres a quienes podría beneficiar mediante una enseñanza más organizada?
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¿Estoy dispuesta a prepararme responsablemente antes de enseñar?
Para meditar:
No busques simplemente una posición; busca una oportunidad para servir fielmente con aquello que Dios ha puesto en tus manos.
Romanos 12:6-7 — “…si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza.”