Evaluación de tres semanas
Después de tres semanas, es bueno detenerse y mirar no solo cuánto has hecho, sino cómo estás creciendo tú también como mujer que enseña el bien.
Gálatas 6:9 — “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”
El fruto espiritual no siempre aparece rápidamente. A veces Dios obra de manera silenciosa, poco a poco, tanto en quien enseña como en quien aprende.
Reflexión personal:
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¿He crecido en mi capacidad de enseñar con sabiduría y mansedumbre?
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¿He visto algún fruto, aunque sea pequeño, en las mujeres que estoy acompañando?
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¿Qué áreas de mi carácter, conocimiento bíblico o manera de enseñar necesito seguir desarrollando?
1 Corintios 15:58 — “…estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
Para meditar:
No midas tu servicio solamente por resultados visibles. Sé fiel, persevera y deja el crecimiento en las manos de Dios.