Un corazón que se estira hacia Dios
Dios nunca llamó a los hombres a vivir una vida espiritual pasiva. Cuando Pablo escribió: "Si alguno anhela obispado...", utilizó la palabra griega ὀρέγεται (oregetai), que describe la acción de extender los brazos para alcanzar algo que está delante. No habla de un simple deseo emocional, sino de una disposición activa del corazón.
El hombre conforme al corazón de Dios siempre está creciendo. No se conforma con permanecer donde está espiritualmente. Así como un corredor se inclina hacia la meta para ganar la carrera, el creyente madura porque anhela parecerse cada día más a Cristo.
Antes de pensar en cualquier ministerio, Dios busca hombres que tengan hambre de Él. El verdadero anhelo comienza mucho antes del liderazgo; comienza cuando un hombre decide buscar diariamente la presencia de Dios mediante la oración, el estudio de Su Palabra y una vida de obediencia.
Pregúntate hoy: ¿Estoy estirándome hacia Dios o simplemente esperando que mi vida espiritual avance por sí sola?
Dios honra a los hombres que avanzan hacia Él con todo su corazón.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué tanto deseo crecer espiritualmente?
- ¿Mi vida refleja un esfuerzo constante por conocer más a Dios?
- ¿Qué áreas necesitan hoy un mayor compromiso?
Versículo para memorizar
Filipenses 3:14
"Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús."